miércoles, 11 de diciembre de 2013
Necesito.
Sol, solo eso necesito para estar bien. Al sol y a las
estrellas.
Soy como un camaleón -siempre adoptando los
colores del cielo-
los días grises se funden y se confunden con mi humor.
Al viento, al él también lo necesito,
especialmente en esos días de verano de nunca acabar.
¿Ya dije que necesito a mis amigos?
Sí, ocupan el segundo lugar de la lista,
el primero lo ocupa mi mamá. Mi mamá y mi abuela.
Los abrazos de mi hermana, sin falta, sus abrazos y su
risa.
También a mi perro, siempre firme, mi compañero peludo
y fiel.
¿Como no necesitar la lluvia? ¿Cómo no necesitar la
comodidad de mi hogar?
Necesito reír, así como necesito llorar y estar
triste.
Necesito necesitar a alguien y necesito sentir que me
necesitan.
Necesito amar, necesito que me amen,
necesito hablar, necesito que me escuchen y necesito
aprender a escuchar más.
Necesito rodearme de buena gente, pero a veces
necesito estar sola.
Necesito salir, necesito quedarme, necesito caerme
para aprender.
Necesito paz, necesito ruido, necesito dormir y
escribir.
"Necesito amor, necesito más, más libertad"
Fabiana Cantilo
Una canción diferente.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Pasajero.
Estoy en un momento de mi vida en el que mis amigos me dicen que fumo demasiado, en que el tengo fecha para dejar de fumar, y en el que fumar es la escusa perfecta para todo. Paso por un momento en el cual dormir de noche no es una opción, levantarme temprano no cruza por mi cabeza y estudiar me resulta un bajón. Estoy por circunstancias de la vida enojada con la vida y sobre todo con el amor. Porque me quita las ganas de seguir y mi ansiedad no me permite abandonar. Estoy en un momento en el cual no puedo dejar de pensar, donde mis mejores aliadas son las estrellas y mi peor enemiga soy yo.
Atravieso una etapa en la cual quiero dejar atrás a la antigua yo y encontrarme con una mina renovada, sin vicios, sin dilemas, sin tantos problemas existenciales. En el momento en el que quiero dejar de intoxicarme y empezar a vivir más; estoy en un instante en el que muero por encontrar al amor de mi vida pero no dejo perfilar a nadie. Donde mi hombre cuasi-perfecto es mi mejor amigo y no me atrae nada. Donde mi mejor amiga no quiere verme y donde me replanteo mi futuro a no dar más.
Camino por calles que ya no me resultan tan atractivas como antes, donde quiero encontrar mi pasión, donde quiero encontrarme a mi misma. Paso por arenas movedizas, por cemento fresco, por que se yo.
Y lo único que quiero, lo único y verdadero, es encontrar un verdadero incentivo para levantarme, para seguir.
"No tengo ganas de seguir, pero tampoco tengo ganas de parar. Tendría que pensar que me está pasando, pero es que estoy cansado de pensar"- Intoxicados.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Cabeza desocupada.
Soy una mina, y como buena
mina que soy me encanta tener en quien pensar. Sí, leyeron bien, nada de
corazón ocupado, es la cabeza. Tengo tanto que hacer, tanto en que
ocuparme, pero aún así, necesito pensar en alguien. Y en este punto surge el
problema.
El problema es que no tengo
por quien hacerme problema y entonces entro en crisis. Me hago problema porque
no tengo a nadie. Me desespero. Me digo “ya va a llegar” ¡pero no llega! Y entonces
es cuando –por lo general- tiendo a
agarrarme del primero que se me cruce. En esta ocasión, no hay nadie nuevo
merodeando y justo se digna a aparecer mi ex. PROBLEMA.
Si hay algo más triste que
agarrarse del primero que cruce por miedo a estar sola, es volver a tu ex.
Cuando se me pasó lo ebria y
me puse nuevo la cabeza, me acordé de todo. De cómo era conmigo, de porqué me
alejé de él y pude comprobar por mi misma, que no cambió nada. Entonces con
toda mi fuerza de voluntad estoy tratando de no hablarle. Pero al mismo tiempo
estoy esperando que él me hable. No quiero hablarle ni volver a estar con él
por orgullo, pero me encantaría que vuelva arrastrándose, me pida para vernos y
hacerle sufrir un poco. Lástima que eso no va a pasar. Voy a tener que buscar alguien más en quien pensar.
Etiquetas:
bipolar,
ex,
pensamiento,
problema,
volver
martes, 3 de diciembre de 2013
viernes, 29 de noviembre de 2013
Una vez...
Una vez pedí al cielo una
señal, y recibí dos. Me confundí tanto, pensé y pensé y no supe entender cual
de las dos señales era la correcta y cual no. Entonces volví a pedir, pregunté
cuál de las dos era la correcta, y las dos se esfumaron. Y me volví a sentir
confundida. Me sentí una tonta hablando con las estrellas, hablando con el
techo, con el aire. Y después de tantos años pidiendo un día me cansé y dejé de
pedir. Dejé al destino jugar sus cartas, a las casualidades hacer la suya, a
Dios mover las fichas.
Me cansé tanto que ya no
quise volver a pensar en eso, me frustré. Se me terminaron las lágrimas y así
me quedé, sola y confundida. Me cansé y no quise volver a hablar del tema, y
como si fuese a propósito, todo el mundo lo traía a cuestión. Todos me preguntaban,
todos me aconsejaban, todos intentaban hacerme sentir peor. Me decían que era
mi culpa, que no era mi culpa, que todo llega y todo pasa.
Comencé a recluirme, a tener
más cuidado, me torné más desconfiada. Me torné más seria, malhumorada,
difícil. Dejé de reír tanto y ya casi no lloraba. Perdí la inocencia, la
frescura, casi, casi dejé de creer. Comenzó a preocuparme demasiado lo que
pensaran los demás y hasta dejé de ser yo misma por momentos. Quise ser alguien
más, alguien que fuera digna de amar. Y me volví a ver sola. Hasta que un día
me cansé.
Y ese día dejé de preocuparme
por todo, dejé de pensar tanto, dejé de analizar cada detalle sin necesidad.
Dejé de torturarme, dejé de desvelarme pensando en gente que no piensa en mi.
Dejé de lastimarme, dejé de intoxicarme, dejé de mirar tanto a los demás. Dejé
de intentar ser otra, dejé de preocuparme por caer bien. Comencé a hacer más lo
que me gusta y dejé de obligarme a hacer cosas para caer bien.
Y ese día, comencé a reír
más, comencé a ser feliz.
martes, 19 de noviembre de 2013
Algunas noches...
Algunas noches me acuesto pensando en todo lo que hago mal,
algunas noches busco respuestas, algunas noches sueño.
Algunas noches creo, algunas noches no duermo,
algunas noches se y otras no entiendo.
Algunas noches prometo, algunas noches juro por dios,
algunas noches quiero y otras no.
Algunas noches leo y otras escribo,
algunas noches quiero cambiar.
Algunas noches extraño, otras agradezco haber dejado cosas atrás.
Algunas noches lloro, otras noches me siento feliz,
algunas noches agradezco y otras pido más.
Algunas noches son días y algunas noches no estoy,
algunas noches me miento y otras noches asumo mi error.
Algunas noches juro cosas que de día no hago,
algunos días juro que de noche ya no voy a jurar.
Algunas noches me pierdo, algunas noches me vuelvo a encontrar,
algunas noches te encuentro y otras noches te alejo un poco más.
Algunas noches no quiero que terminen y otras noches simplemente
quiero que amanezca para volver a empezar,
quiero que sea de día y tener otra oportunidad.
"Algunas noches me enfermo, algunas mañanas te vuelvo a sangrar".
Etiquetas:
cambios,
jurar,
noches,
oportunidad,
pensamientos,
sueños
sábado, 9 de noviembre de 2013
Promesas de una extraña.
Hace tiempo tengo ganas de volver a verme,
de recuperarme de donde sea que me perdí.
Hace tiempo no me veo en mis ojos,
no me siento en mi cuerpo, no confío en mis pies.
Es que la vida me lleva y me acomoda a su antojo
y todavía no se a donde voy o donde quiero estar.
Paso sin rumbo y veo pasar los días
y los años se vuelven meses y los meses me ven pasar.
Me perdí cuando me mezclé entre la gente,
cuando me volví uno de ellos, cuando dejé de observar.
Me perdí cuando guardé mis cuadernos,
extravié mis lápices y dejé de soñar.
Hace tiempo me pienso y me extraño,
y me resulta extraña la que ocupa mi lugar.
No me veo de acá a diez años preocupada por las cuentas,
el tráfico y el trabajo. No soy como los demás.
Porque aunque parezca tan similar, aunque llegue a confundirte,
aunque veas lo que parezco, no es lo que soy.
Postergo y espero, me acuesto a dormir y me prometo
que voy a volver, me voy a ser fiel, voy a hacer lo que quiero
y por sobre todas las cosas me juro
que no voy a necesitar más cosas para comenzar a ser feliz.
sábado, 26 de octubre de 2013
¡Bendita soledad!
Me sentí sola, miré a mi alrededor y vi que no era cierto, estaba rodeada de gente. Gente que siempre estuvo, gente que está hace un tiempo, gente que recién llega y gente que ya no está tan cerca pero está.
Me sentí sola y vi que gracias a esa "soledad" tengo tantos amigos, tantos compinches, tanta gente que me hace pasar tantos buenos ratos. Gente que está en la misma que yo, gente que comparte mi sintonía, mis diversiones y mis risas.
Me sentí sola y me sentí triste, y en esa tristeza encontré rostros afables que estuvieron ahí conmigo. Tal vez no fueron muchos, quizás fue solo uno, quizá no fue quien esperaba que sea, pero no estuve sola. Y con un abrazo, con unas palabras, con repetir esas palabras infinidad de veces hasta que lograron entrar en esta cabeza dura, así y de otras mil maneras estuvieron.
Me sentí sola y me sentí vacía, y en ese vacío encontré nuevos placeres, nuevos pequeños "cables a tierra" que me conectaron conmigo misma y con los demás. Y surgieron lazos más fuertes y surgieron cosas mejores.
Y cada vez que me sentí sola compartí mi soledad con otras personas que tienen las mismas necesidades que yo, de amistad, de afecto, de buenos momentos.
Y gracias a mi soledad conocí tanta gente, porque probablemente, si no hubiese estado sola, no conocería ni a un cuarto de toda la gente maravillosa que conozco, o más probable aún, no me relacionaría con ellos. Me cerraría en mi misma y en ese otro que me quitaría mi "soledad" para hacerme sentir sola en otros aspectos igual de importantes de la vida.
Gracias a mi soledad disfruté cada instante de mi adolescencia y de mi juventud. Puedo decir orgullosa que no me privaron, no me privé, ni me perdí de nada, lo viví todo en su justo momento. Por eso y mucho más: gracias bendita soledad.
Me sentí sola y vi que gracias a esa "soledad" tengo tantos amigos, tantos compinches, tanta gente que me hace pasar tantos buenos ratos. Gente que está en la misma que yo, gente que comparte mi sintonía, mis diversiones y mis risas.
Me sentí sola y me sentí triste, y en esa tristeza encontré rostros afables que estuvieron ahí conmigo. Tal vez no fueron muchos, quizás fue solo uno, quizá no fue quien esperaba que sea, pero no estuve sola. Y con un abrazo, con unas palabras, con repetir esas palabras infinidad de veces hasta que lograron entrar en esta cabeza dura, así y de otras mil maneras estuvieron.
Me sentí sola y me sentí vacía, y en ese vacío encontré nuevos placeres, nuevos pequeños "cables a tierra" que me conectaron conmigo misma y con los demás. Y surgieron lazos más fuertes y surgieron cosas mejores.
Y cada vez que me sentí sola compartí mi soledad con otras personas que tienen las mismas necesidades que yo, de amistad, de afecto, de buenos momentos.
Y gracias a mi soledad conocí tanta gente, porque probablemente, si no hubiese estado sola, no conocería ni a un cuarto de toda la gente maravillosa que conozco, o más probable aún, no me relacionaría con ellos. Me cerraría en mi misma y en ese otro que me quitaría mi "soledad" para hacerme sentir sola en otros aspectos igual de importantes de la vida.
Gracias a mi soledad disfruté cada instante de mi adolescencia y de mi juventud. Puedo decir orgullosa que no me privaron, no me privé, ni me perdí de nada, lo viví todo en su justo momento. Por eso y mucho más: gracias bendita soledad.
martes, 22 de octubre de 2013
Síndrome de los "veintitantos"
Vagando un poco por las redes sociales me topé con una genial bloggera española. Ella dejó una entrada con un texto que a su vez también había encontrado y que me pareció buenísimo, así que quise compartirlo con ustedes. Si están transitando por los "veintitantos" seguro se van a sentir identificados, si ya pasaron por eso tal vez recuerden estos años con anhelo, y si todavía no llegan, acuérdense de mi, les va a tocar.
Le llaman la “crisis del primer cuarto de vida”. Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato. Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.
Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.
Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.
Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.
Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.
Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se
Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.
Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.
Aprendiste que la calidez de palabras, los oidos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.
Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganásela y saber mantenerla.
Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.
Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu unica compañía en el futuro.Y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.
Todos nosotros tenemos “veintitantos” y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos ultimos años que son únicos.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…
Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.
Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???
Hagamos valer nuestro tiempo…que no se nos pase!
“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”…
SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc…Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato. Las multitudes ya no son “tan divertidas”… incluso a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.
Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor.
Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías.
Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones.
Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se
Aprendiste que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.
Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.
Aprendiste que la calidez de palabras, los oidos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.
Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganásela y saber mantenerla.
Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.
Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.
O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.
Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.
Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.
Tus opiniones se vuelven más fuertes.
Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras… con miedo, solo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu unica compañía en el futuro.Y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.
Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.Todos nosotros tenemos “veintitantos” y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos ultimos años que son únicos.
Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…
Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.
Parece que fue ayer que teníamos 16… ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!???
Hagamos valer nuestro tiempo…que no se nos pase!
“La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento”…
Etiquetas:
amigos,
decisiones,
futuro,
juventud,
momentos,
palabras,
parejas,
pasado,
personas,
presente,
relaciones,
veinte años,
veintitantos,
vida
domingo, 20 de octubre de 2013
Hablemos sobre los errores.
¿Qué es un error? Son aquellas cosas que haces y de las que después te arrepentís, aquellas decisiones que tomaste y ahora crees equivocadas. Pero yo no creo en los errores. NADA, absolutamente nada, es una perdida de tiempo. Cada vez que me equivoco pienso que por algo pasan las cosas, era estrictamente necesario que eso así pase.
Pero ¿porqué tengo que sufrir o pasarla mal? Bueno, va a sonar un poco trillado, pero es para aprender. Si te tirás por las escaleras te vas a lastimar, no creo que vuelvas a intentar tirarte (promoción no válida para suicidas o masoquistas). Me pasa mucho, conozco a un estilo de gente que por X motivo me jode, la próxima voy a estar más atenta, con los ojos más abiertos y aunque tal vez no estén de acuerdo conmigo, ser un poquito desconfiado está bueno.
Generalmente soy muy confiada, creo que toda la gente es buena. Pero muchachos, hay mucha gente mala, no todos los que se ríen con vos y te abrazan son tus amigos, es ley. Hoy en día hay mucha mala onda, hay que tener cuidado a la hora de elegir a aquellos a los que vas a llamar tus "amigos" y ni hablar de una pareja. No se olviden de la tan famosa frase "Mejor solo que mal acompañado", a veces es mejor tener un amigo bueno que mucha gente falsa a tu alrededor. Entonces, retomando, si a la primera no aprendiste te va a seguir pasando hasta que aprendas, no llores ni te lamentes, no culpes a alguien más por las decisiones que VOS tomás. Mejor ponete firme y tratá de cambiar las cosas que no te gustan, arrancá de raíz lo que te hace mal y no te arrepientas de nada, porque todo sirve para algo. Y por sobre todo: nunca es tarde, siempre se puede volver a empezar.
Mucho más que nada.
Todo lo que va vuelve y ¡ya volvimos tantas veces! Yo no quiero seguir volviendo a lo mismo y vos no querés perder lo seguro. Que triste que me sienta eso para vos: "lo seguro". Pero es que estamos en sintonías distintas, vos no querés perder tu libertad y yo necesito un poco de estabilidad. El problema está en que nunca decidimos distanciarnos, siempre soy yo la que decide las cosas y vos formaste parte de una decisión en la que no tuviste voz, en la que no pudiste hacerme cambiar de opinión.
Necesitaría que dejes de llamarme a las dos de la mañana, que dejes de pedirme para vernos, que dejes esas volteretas sin sentido que no nos llevan a ninguna parte. Somos tan parecidos y somos tan distintos, que cualquier relación de más nos enredaría en una telaraña para nada agradable. Me parece tan ilógico, me parece ilógico incluso seguir dedicandote posteos en un blog que jamás vas a ver, pero soy un ser humano y necesito hacer catársis.
Lo más difícil de la situación es perder a alguien que nunca tuve. Fuiste un amigo, un amante, un algo que no me queda muy claro. Pero citando una canción "Fuimos mucho más que nada". Eso fuimos. Y ahora somos la nada misma. No sabés cuanto me cuesta dejarte ir.
Etiquetas:
Caminos,
despedida,
relaciones,
tiempo
domingo, 13 de octubre de 2013
Un beso y un adiós.
"Esta va a ser la última vez que nos vemos" le dije, y se rió porque dice que siempre digo lo mismo y siempre vuelvo. Pero esta vez estoy decidida, porque quiero un cambio en mi vida, quiero crecer como persona y eso implica sacar a ciertas personas que me hacen mal. Eso lo incluye a él. Hace un año que vamos y venimos, nunca fuimos nada, pero lo conozco como la palma de mi mano y juro que tampoco tendría una relación seria con él. Él lo sabe, él sabe todo lo que pienso porque se lo dije. Soy una de esas personas que exterioriza mucho lo que le pasa y resulta que me encanta hablar con él.
"¿Querés que te ayude a alejarte?" me dijo, y le prometí que iba a poder sola, que esta vez no iba a volver. No lo vi triste, pero noté que seguía proyectando cosas que podíamos hacer juntos, cosas que no van a pasar, porque aunque él no me crea hoy fue nuestra despedida. De las tantas relaciones pasajeras que tuve él ocupo un puesto importante, diría que el segundo puesto más importante y él me dijo que nunca estuvo con nadie como yo, que no hay nadie como yo. "Sos un chamuyero" le dije y me reí en su cara. Pero le creo. Hicimos un poco de análisis constructivo mutuo, nos dijimos las cosas que no nos gustan del otro para ayudar a mejorarnos, le ayudé a ordenar la cama, junté mis cosas, le di un beso y me fui. Me sentí sumamente triste pero no me salió llorar, no se porqué. Dormí todo lo que pude y cuando me levanté me puse a escuchar música triste para ver si me salía... y me salió, pero me retuve, porque tenía que salir y no quería estar mal. Quiero darme la oportunidad de sacar de raíz a las personas que me hacen más mal que bien y quiero darme la oportunidad de estar con alguien que de verdad quiera estar conmigo. Va a ser la tarea más difícil de mi vida hasta ahora, pero voy a mantenerme al margen un tiempo, voy a ir con pie de plomo, despacio y voy a conocer gente nueva tratando de evitar cometer todos los errores que me llevaron a donde estoy.
sábado, 12 de octubre de 2013
Tips para detectar forros.
Después de cierto tiempo, después de ciertas cosas que te van pasando en la vida, aprendes a andar con los ojos más abiertos. Después de que te joden una vez, dos veces, tres, cuatro, te volvés un poco más complicada. Más perseguida, más desconfiada y tenés miedo que te la vuelvan a hacer. Entonces resulta que hay ciertas cosas que a simple vista anuncian que estás frente a un forro.
Punto uno: Lo conocés en un boliche, en una fiesta, en un bar.
Punto dos: Te escribe esporádicamente, para ver como andas. Te dice "¿cuando hacemos algo?" y nunca termina de invitarte a salir.
Punto tres: Te invita a ver una película, en su casa, de noche.
Punto cuatro: Cuando están juntos recibe muchos mensajes o pasa mucho tiempo frente a su celular
Punto cinco: tiene ideologías de liberación, ama salir de noche y tiene a sus amigos fiesteros en un pedestal.
Punto seis: Se ven, están como si fueran novios, te dice cosas lindas, después pasan dos semanas, no te escribe, aparece y otra vez lo mismo.
Punto siete: se ven en lugares poco frecuentados, con poco movimiento. Los típicos "lugares de trampa".
Punto ocho: Hace poco terminó con una novia de mucho tiempo y de repente se volvió fiestero.
Punto nueve: Te manda mensajes a las cuatro de la mañana.
Punto diez: Sus puntos de encuentro incluyen el boliche, quiere poner, seguro.
Estas son algunas de las cosas que aprendí por cuero propio. Probablemente más adelante se me ocurran más y escriba una segunda parte de esta entrada. Espero que les sirva, anden con los ojos bien abiertos, al menos si no quieren que las boludeen. De lo contrario, estos chicos son perfectos para pasar un buen rato.
Punto uno: Lo conocés en un boliche, en una fiesta, en un bar.
Punto dos: Te escribe esporádicamente, para ver como andas. Te dice "¿cuando hacemos algo?" y nunca termina de invitarte a salir.
Punto tres: Te invita a ver una película, en su casa, de noche.
Punto cuatro: Cuando están juntos recibe muchos mensajes o pasa mucho tiempo frente a su celular
Punto cinco: tiene ideologías de liberación, ama salir de noche y tiene a sus amigos fiesteros en un pedestal.
Punto seis: Se ven, están como si fueran novios, te dice cosas lindas, después pasan dos semanas, no te escribe, aparece y otra vez lo mismo.
Punto siete: se ven en lugares poco frecuentados, con poco movimiento. Los típicos "lugares de trampa".
Punto ocho: Hace poco terminó con una novia de mucho tiempo y de repente se volvió fiestero.
Punto nueve: Te manda mensajes a las cuatro de la mañana.
Punto diez: Sus puntos de encuentro incluyen el boliche, quiere poner, seguro.
Estas son algunas de las cosas que aprendí por cuero propio. Probablemente más adelante se me ocurran más y escriba una segunda parte de esta entrada. Espero que les sirva, anden con los ojos bien abiertos, al menos si no quieren que las boludeen. De lo contrario, estos chicos son perfectos para pasar un buen rato.
Etiquetas:
DETECTAR,
FORROS,
HOMBRES,
MUJERIEGOS,
TIPS
viernes, 4 de octubre de 2013
Eligiendo caminos, construyendo destinos.
¿Quien dijo que con diecisiete años estamos listos para decidir lo que queremos hacer por el resto de nuestras vidas? Salir de la secundaria, inscribirse en una carrera y que resulte ser tu pasión, lo que amarás hacer por el resto de tu vida, no es un blanco fácil de alcanzar. Algunos tenemos suerte, como yo, que después de revisar todas las carreras habidas y por haber me anoté a estudiar Comunicación y hoy por hoy voy por mi tercer año y me va bien. Pero para otros no es tan sencillo. A todos nos pasa de no estar seguros y no vamos a estarlo hasta bien entrado el segundo año de cursado, pero... algunos se dan cuenta mucho antes y es entonces cuando disertan. Y así van, de una carrera en otra, comenzando y abandonando. Para cuando quieren darse cuenta pasaron tres años, cuatro, cinco y no saben que hacer de sus vidas y es entonces cuando aparecen frustraciones, mucha presión, desesperación. Pero creo fervientemente que todo sucede por algo, nada se da porque si, y a veces es necesario que recorramos cierto camino que puede parecernos "inútil" para que cuando hagamos algo lo hagamos bien. Esto es algo que se aplica a muchas facetas de la vida, a mi me va bien en mi carrera y no tan bien en el amor, así como Julieta -una gran amiga mía- está desesperada porque ven que se le pasaron tres años para darse cuenta de lo que quería hacer, yo hace más de tres años que conozco y diserto hombres ( gracias a mi bipolaridad). Ninguno de los dos lados está bueno, a pesar de que el camino se ponga difícil es un trayecto necesario. Por mi parte, espero que en algún momento, después de tantas caídas de tantas idas y venidas, encuentre a alguien con quien realmente quiera estar. Espero. Trato de no olvidarme la tan quemada frase: "no pares, no dejes de intentar". Porque el que baja los brazos, el que abandona, no tiene premio.
"El destino es el baraja las cartas, nosotros las jugamos"
jueves, 3 de octubre de 2013
Otro jueves como los demás.
Llegó octubre y todos andamos con los cables medio cruzados, especialmente yo. Resulta que es una época del año en que te revienta la rutina y faltan tres meses para las vacaciones. Estoy cansada, de mal humor, pasé doce horas fuera de casa saliendo y entrando de clases, estoy algo verde de tanto tomar mate y el chofer de colectivo no frenó para que yo suba, dejándome plantada otros cuarenta minutos. Tranqui.
Nunca fui muy amiga de la rutina, pero resulta que es un mal necesario. No soy de esas personas que se tomarían uno o dos años sabáticos porque me cortaría las venas en el intento. Pero, a pesar de que soy una persona tranquila, necesito mantenerme ocupada. Me gusta mi carrera, pero me satura. Por otro lado, aceptaría el año sabático si de viajar se tratase. Me gusta viajar.
Con mi mejor amiga siempre soñamos con irnos de mochileras, viajar, conocer lugares, gente. No creo que eso pase. El motivo es uno y resume todo: Tenemos miedo. Ya no tenemos diecisiete años y estamos conciente del peligro que significa viajar solas por ahí desprovistas de recursos. Me siento un poco vieja con estos comentarios, sobre todo si recuerdo todas las locuras que hice no hace mucho. Afortunadamente tengo un culo increible, un dios aparte y nunca nos pasó nada. Igual, toco madera, que nunca me pase. Tengo veinte años y todavía me embriago los sábados a la noche, algunos viernes y algún que otro feriado.
Etiquetas:
jueves,
mochileros,
rutina,
viajes
miércoles, 2 de octubre de 2013
Insomnio de rutina
Todos los días antes de dormir me dedico a comerme la cabeza, a repasar cosas y personas que no están conmigo y el porqué de esta situación. Me torturo, doy mil vueltas, busco respuestas hasta en google y me digo: tendría que ir al psicólogo. Y al otro día, después de dormir hasta las doce del mediodía, me doy cuenta que soy una pelotuda que hace mucho drama por todo. Y así trascurren mis días: estresándome, quemándome la cabeza, pensando que soy una boluda. Los días pasan, pasan y pasan y... ¡estamos en octubre! y este año no hice absolutamente nada que valga la pena.
Nota mental: pensar en algo bueno que hacer por mi vida y que no incluya estar encerrada dentro de cuatro paredes.
Soy las tres de la mañana. Buenas noches.
lunes, 30 de septiembre de 2013
No es otro blog de minita patética.
Pensé en comenzar por describirme, que soy esto que soy lo otro. Mi lado bueno, mi costado forro. Pero... me sonó tan vacío. ¡Tan repetido!
No quiero auto-describirme como una egocéntrica de barrio fino, quiero que me descubran en cada post, por lo tanto mi idea en reflejar un poco de mi misma, sentarme a esperar que me lean y se sientan identificadas las mujeres y que se rían o lloren un poco los hombres. En fin, causar un poco de sentido.
Es imposible inventar algo que no se haya inventado, por lo tanto no puedo aspirar a tener el blog más original y copado de la argentina, pero puedo tratar de ser una versión mejorada, divertida. ¿Les aburro? Sí, ya no se que decir y me pongo a escribir boludeses, perdón. No es que me pase seguido esto de no saber que decir, es que es mi primer post y quiero causar una buena impresión, como cualquier persona normal. Digo normal porque no incluyo a los frikis que se esconden en los rincones para no ser vistos, aunque supongo que a ellos también les preocupa caer bien, es algo humano. Otra vez me viajé, otra vez perdón, soy así, me apasiona escribir. ¿Ven? ya estoy mostrando un poco de mi. Pasen, acomódense, agréguenme a sus favoritos y visítenme seguido.
PD: me interesa tu opinión, siempre es bien recibida así que ¡no te calles! Me gustaría leerte, si tenés un blog copado avisame y... ¡nos leemos!
Etiquetas:
Bienvenidos,
bipolar,
diario,
loca,
mina,
pensamiento.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)








