domingo, 13 de octubre de 2013

Un beso y un adiós.

"Esta va a ser la última vez que nos vemos" le dije, y se rió porque dice que siempre digo lo mismo y siempre vuelvo. Pero esta vez estoy decidida, porque quiero un cambio en mi vida, quiero crecer como persona y eso implica sacar a ciertas personas que me hacen mal. Eso lo incluye a él. Hace un año que vamos y venimos, nunca fuimos nada, pero lo conozco como la palma de mi mano y juro que tampoco tendría una relación seria con él. Él lo sabe, él sabe todo lo que pienso porque se lo dije. Soy una de esas personas que exterioriza mucho lo que le pasa y resulta que me encanta hablar con él.
"¿Querés que te ayude a alejarte?" me dijo, y le prometí que iba a poder sola, que esta vez no iba a volver. No lo vi triste, pero noté que seguía proyectando cosas que podíamos hacer juntos, cosas que no van a pasar, porque aunque él no me crea hoy fue nuestra despedida. De las tantas relaciones pasajeras que tuve él ocupo un puesto importante, diría que el segundo puesto más importante y él me dijo que nunca estuvo con nadie como yo, que no hay nadie como yo. "Sos un chamuyero" le dije y me reí en su cara. Pero le creo. Hicimos un poco de análisis constructivo mutuo, nos dijimos las cosas que no nos gustan del otro para ayudar a mejorarnos, le ayudé a ordenar la cama, junté mis cosas, le di un beso y me fui. Me sentí sumamente triste pero no me salió llorar, no se porqué. Dormí todo lo que pude y cuando me levanté me puse a escuchar música triste para ver si me salía... y me salió, pero me retuve, porque tenía que salir y no quería estar mal. Quiero darme la oportunidad de sacar de raíz a las personas que me hacen más mal que bien y quiero darme la oportunidad de estar con alguien que de verdad quiera estar conmigo. Va a ser la tarea más difícil de mi vida hasta ahora, pero voy a mantenerme al margen un tiempo, voy a ir con pie de plomo, despacio y voy a conocer gente nueva tratando de evitar cometer todos los errores que me llevaron a donde estoy. 

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