Todos los días antes de dormir me dedico a comerme la cabeza, a repasar cosas y personas que no están conmigo y el porqué de esta situación. Me torturo, doy mil vueltas, busco respuestas hasta en google y me digo: tendría que ir al psicólogo. Y al otro día, después de dormir hasta las doce del mediodía, me doy cuenta que soy una pelotuda que hace mucho drama por todo. Y así trascurren mis días: estresándome, quemándome la cabeza, pensando que soy una boluda. Los días pasan, pasan y pasan y... ¡estamos en octubre! y este año no hice absolutamente nada que valga la pena.
Nota mental: pensar en algo bueno que hacer por mi vida y que no incluya estar encerrada dentro de cuatro paredes.
Soy las tres de la mañana. Buenas noches.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario