Después de cierto tiempo, después de ciertas cosas que te van pasando en la vida, aprendes a andar con los ojos más abiertos. Después de que te joden una vez, dos veces, tres, cuatro, te volvés un poco más complicada. Más perseguida, más desconfiada y tenés miedo que te la vuelvan a hacer. Entonces resulta que hay ciertas cosas que a simple vista anuncian que estás frente a un forro.
Punto uno: Lo conocés en un boliche, en una fiesta, en un bar.
Punto dos: Te escribe esporádicamente, para ver como andas. Te dice "¿cuando hacemos algo?" y nunca termina de invitarte a salir.
Punto tres: Te invita a ver una película, en su casa, de noche.
Punto cuatro: Cuando están juntos recibe muchos mensajes o pasa mucho tiempo frente a su celular
Punto cinco: tiene ideologías de liberación, ama salir de noche y tiene a sus amigos fiesteros en un pedestal.
Punto seis: Se ven, están como si fueran novios, te dice cosas lindas, después pasan dos semanas, no te escribe, aparece y otra vez lo mismo.
Punto siete: se ven en lugares poco frecuentados, con poco movimiento. Los típicos "lugares de trampa".
Punto ocho: Hace poco terminó con una novia de mucho tiempo y de repente se volvió fiestero.
Punto nueve: Te manda mensajes a las cuatro de la mañana.
Punto diez: Sus puntos de encuentro incluyen el boliche, quiere poner, seguro.
Estas son algunas de las cosas que aprendí por cuero propio. Probablemente más adelante se me ocurran más y escriba una segunda parte de esta entrada. Espero que les sirva, anden con los ojos bien abiertos, al menos si no quieren que las boludeen. De lo contrario, estos chicos son perfectos para pasar un buen rato.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario