viernes, 7 de febrero de 2014

Yo paso, tu pasas, las cosas pasan.

¿Qué pasa si nada pasa? ¿Qué pasa cuando nada pasa? Porque nuestra ansiedad nos exige que si pasamos algo tiene que pasar, y cuando pasa, nos lamentamos porque no pasó lo que esperábamos que pase. Y nos enojamos y retrucamos contra el universo. Pero no escribimos nuestro destino. Y si te dicen que sí, te mienten. Porque yo tomo las decisiones, pero yo no soy quien escribe toda la historia. La historia se va escribiendo sola, los acontecimientos no los decido yo, no tengo la varita mágica. Pero los efectos de mis causas son ineludibles.

Quiero creer que uno recoge lo que siembra, pero si nunca sembré cactus ¿por qué recojo solo espinas? ¿Por qué mis rosas nunca florecen? Pero me tranquilizo, porque todavía vivo y, mientras viva, mi historia continúa escribiéndose. Y mientras mi historia se escriba, cosas seguirán pasando.Y si algo afirmo, firmo y re-afirmo es que en la vida todo, absolutamente todo, pasa por algo.


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