Hoy me dieron el mejor consejo que
me pudieron haber dado en los últimos tiempos. “Hacé lo que realmente te hace
bien”. Y no solo eso: “no importa lo que piensen los demás, hacelo por vos”. Estoy
agradecida inmensamente a la dueña de esas palabras, porque además de ser una
gran consejera, es una amiga de esas inamovibles que uno conserva por años. Y sí,
es una frase echa, pero, estaba tan preocupada pensando en lo que “debía” hacer
y en hacer las cosas bien para que me vaya mejor, que no me había planteado esa
idea.
Estaba tan preocupada pensando en lo
que podían pensar los demás, que había dejado de pasarla bien, había dejado de
divertirme, había dejado de salir ser yo y me esforzaba mucho por ser la
persona que se supone que tengo que ser. Pero hoy, después de eso, ya no me
importa nada. No se puede andar bien con todo el mundo y tampoco lo pretendo. Si
no se interesaron realmente por mi, si no me aceptaron tal cual soy, si no se
dieron la oportunidad de conocerme mejor ¿por qué tienen derecho a obtener lo
mejor de mi? Hoy entrecierro las puertas a cualquier extraño que se aproxime,
ya no será tan simple pasar por mi vida. Ese es un privilegio que le otorgo a
aquellas personas que estuvieron cuando nadie estuvo y que, gracias al cielo, siguen
estando. Quien quiera un lugar a mi lado tendrá que luchar por él, se lo tendrá
que ganar. Si siendo muy buena no me supieron valorar, voy a dejar mi bondad
para aquellos que sean buenos conmigo.
Gracias infinitas a mi madre, a mi
familia incondicional, y por sobre todas las cosas a mis amigas, que tantas se bancaron
y se siguen bancando.
Voy a regar felicidad por el mundo,
voy a dar lo mejor, porque al final… todo vuelve.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario