martes, 18 de febrero de 2014
Estelares - Aire
Hice todo lo posible por seguir
cambie el color de mis ojos por marfil
acostumbrado a mentir
acostumbrado a reir
van mil días que no se lo que decir
sin ideas de Buenos Aires a Junín...
y el verano trajo luces sobre el mar
y entendí que hay mil maneras de dar
y aunque no te haya hecho bien
a mi manera te amé (...)
No soy el tipo que parezco ser
no soy el tipo que tu crees ver
Me haces bien.
Hoy me dieron el mejor consejo que
me pudieron haber dado en los últimos tiempos. “Hacé lo que realmente te hace
bien”. Y no solo eso: “no importa lo que piensen los demás, hacelo por vos”. Estoy
agradecida inmensamente a la dueña de esas palabras, porque además de ser una
gran consejera, es una amiga de esas inamovibles que uno conserva por años. Y sí,
es una frase echa, pero, estaba tan preocupada pensando en lo que “debía” hacer
y en hacer las cosas bien para que me vaya mejor, que no me había planteado esa
idea.
Estaba tan preocupada pensando en lo
que podían pensar los demás, que había dejado de pasarla bien, había dejado de
divertirme, había dejado de salir ser yo y me esforzaba mucho por ser la
persona que se supone que tengo que ser. Pero hoy, después de eso, ya no me
importa nada. No se puede andar bien con todo el mundo y tampoco lo pretendo. Si
no se interesaron realmente por mi, si no me aceptaron tal cual soy, si no se
dieron la oportunidad de conocerme mejor ¿por qué tienen derecho a obtener lo
mejor de mi? Hoy entrecierro las puertas a cualquier extraño que se aproxime,
ya no será tan simple pasar por mi vida. Ese es un privilegio que le otorgo a
aquellas personas que estuvieron cuando nadie estuvo y que, gracias al cielo, siguen
estando. Quien quiera un lugar a mi lado tendrá que luchar por él, se lo tendrá
que ganar. Si siendo muy buena no me supieron valorar, voy a dejar mi bondad
para aquellos que sean buenos conmigo.
Gracias infinitas a mi madre, a mi
familia incondicional, y por sobre todas las cosas a mis amigas, que tantas se bancaron
y se siguen bancando.
Voy a regar felicidad por el mundo,
voy a dar lo mejor, porque al final… todo vuelve.
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sábado, 15 de febrero de 2014
Aprendiendo a volar.
Tengo 20 años y demasiadas caídas. Tengo el corazón roto y ningún ex.
Tengo una familia y un perro fiel. Tengo los oídos llenos de escuchar de amores.
Tengo la cabeza aturdida y me transpiran las manos de la ansiedad. Tengo insomnio casi todos los días.
Tengo una madre que es como una amiga y tengo amigas que son como hermanas.
Tengo muchos "chapes" y ningún novio. Tengo mucha gente con quien chatear y poca con quien sentarme a hablar.
Tengo dolores de cabeza de nunca acabar, tengo resaca de ayer.
Tengo tristeza que se muere por salir. Tengo miles de lágrimas que nunca salieron.
Tengo que dejar de fumar. Tengo que dejar de pensar en el amor.
Una vez una profesora me dijo, que cuando nos enfermamos, es porque nuestro cuerpo refleja lo que nos está pasando por dentro. Nos sentimos por fuera, como estamos por dentro. Hace una semana que no me deja de doler la cabeza y hace dos que me siento mal del estómago y tengo un cansancio fuera de lo normal. Tendría que pensar que está pasando conmigo para que mi cuerpo me pase tanta factura.
Tal vez el dolor en mi alma comienza a trasladarse a todos los órganos de mi cuerpo, tal vez mi pequeño y secreto vacío interior comienza a agrandarse hasta hacerse ver por fuera. Ayer vi muchos enamorados, pero también vi mucha gente triste, inconforme con su situación sentimental, perdida y sin saber que hacer. ¿En qué momento el mundo cayó tan profundo? Al punto de que enamorarnos nos averguenza y gritamos felices a la soltería. ¿En qué momento la gente prefirió quedarse, sola, con su orgullo, a salir a luchar por quien ama? ¿En qué momento de la historia se perdieron los lentos, el romanticismo cursi y los caballeros se convirtieron en unos imbéciles, que se sienten orgullosos de estar con cinco al mismo tiempo, con cinco chicas bien? ¿Cuándo fue que dejamos de hablar cara a cara, de decir lo que sentimos?
Nací en un mundo sin remedio, perdido y con él, estoy perdida también yo. Remando. Buscando la forma de sobrevivir entre tantos robotcitos, entre tanta gente despechada, que odia al amor, que no se juega, que no sabe valorar ni distinguir a aquellas personas que valen la pena.
¿Cuándo fue que dejamos de mirar las estrellas y empezamos a mirar la marca de la ropa?
"Tengo que aprender a volar, entre tanta gente de pie"
viernes, 7 de febrero de 2014
Yo paso, tu pasas, las cosas pasan.
¿Qué pasa si
nada pasa? ¿Qué pasa cuando nada pasa? Porque nuestra ansiedad nos exige que si
pasamos algo tiene que pasar, y cuando pasa, nos lamentamos porque no pasó lo
que esperábamos que pase. Y nos enojamos y retrucamos contra el universo. Pero
no escribimos nuestro destino. Y si te dicen que sí, te mienten. Porque yo tomo
las decisiones, pero yo no soy quien escribe toda la historia. La historia se
va escribiendo sola, los acontecimientos no los decido yo, no tengo la varita mágica.
Pero los efectos de mis causas son ineludibles.
Quiero creer
que uno recoge lo que siembra, pero si nunca sembré cactus ¿por qué recojo solo
espinas? ¿Por qué mis rosas nunca florecen? Pero me tranquilizo, porque todavía
vivo y, mientras viva, mi historia continúa escribiéndose. Y mientras mi
historia se escriba, cosas seguirán pasando.Y si algo afirmo, firmo y re-afirmo es que en la vida todo, absolutamente todo, pasa por algo.
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