sábado, 15 de marzo de 2014

Ni conmigo ni sin mi.

¿Por qué sentimos esa gran necesidad de estar acompañados? ¿Por qué no podemos ser felices estando solos? Con nosotros mismos.
El hombre de por si es un ser social, necesita rodearse de los demás para llevar una vida felizmente normal, para no enloquecer. Al menos así dicen. Hay aquellos que disfrutan tanto estando solos, con su música, sus ideas, con el silencio de la casa. Mientras otros -me incluyo totalmente- no podemos pasar una noche solos, una semana, un mes, porque comenzamos a sentir una gran ausencia, un gran vacío, un pesar que no nos deja en paz. Pasé noches y noches enteras (sin dormir) intentando encontrar una respuesta a este interrogante que pesa una tonelada en mi pecho. Quiero convencerme de que es algo psicológico, que está todo en mi cabeza, que no me falta nada, que tengo una vida por delante y mil personas por conocer, que todo es temporal, etcétera, etcétera, etcétera. Pero resulta que llega la noche y la soledad se hace presente, como una sombra, no me deja descansar. ¿Acaso tenemos miedo de estar solos? Y si es así ¿por qué?...
Más de una vez escuché de alguna boca la frase “ella no puede estar sola…”, nunca quise que sea mi caso, lucho contra eso, me obligo y me pongo metas para estar algún tiempo con nadie más que conmigo. Pero siempre me termino traicionando, pasan uno, dos meses y me vuelvo a ver abrazada a algún ser que poco tiene que ver conmigo. Busco desesperadamente ¿amor? o alguna excusa para atarme a alguien con quien, por lo general, no soy compatible, casi no conozco o no quiere estar conmigo. Soy conciente de eso, lo asumo, pero así y todo no entiendo porqué no paro. Porqué después de tantas caídas, de tanto errar, de tantas desilusiones, de tanta mala leche, no paro un poco. Porqué no puedo ser un poquitito más rencorosa con la raza masculina y permitirme disfrutar de mis silencios, de mis tiempos, tomarme un descanso. ¿Acaso tengo miedo a estar conmigo? ¿Acaso de quien tanto huyo… es de mi misma? ¿A qué le tengo tanto miedo? ¿Es a la soledad en sí, al estigma social de ser “la que nunca tiene novio” o a lo que pueda encontrar si me encuentro? Podría ser un poco de todo, o ninguna de las anteriores.
Nos despedimos. Atentamente. Mi soledad y yo. 

No hay comentarios.: