"eslabones en una cadena inexistente, cómo nos sostenemos
aquí, cómo podemos estar reunidos esta noche si no es por un mero juego de
ilusiones, de reglas aceptadas y consentidas, de pura baraja en las manos de un
tallador inconcebible...”
'Rayuela' Julio Cortazar
Amo con mi ser cada una de mis casualidades. Porque por casualidad
nací en Argentina, por casualidad mis padres se conocieron y son mis padres,
porque por casualidad eligieron esta casa, me mandaron a ese colegio y conocí a
esas personas que también por casualidad me conocieron, y así, todo por
casualidad, hice esos amigos. Por casualidad leí sobre mi carrera y por
casualidad estoy estudiando esto y no aquello. Por casualidad vivimos, por
casualidad es acá, por casualidad conocemos a la gente que conocemos.
Casualidad, esa es la palabra que eligen los incrédulos que se fían
de la ciencia para hacer sus pronósticos e hipótesis. Me hacen bostezar, porque
creen en la casualidad, creen que pudo ser como que no. Y tienen razón, pero
resulta que es cuando podría no ser y eso es lo que me altera. Porque es,
porque estoy acá, porque respiro, porque éste es mi cuerpo, porque podría ser
cualquier otra persona pero soy esta. Soy un conjunto de decisiones tomadas,
soy un enjambre de gente que pasó por mi vida, soy mi país, soy mi casa, soy
todo y más que eso. No soy casualidad, de eso estoy segura, puedo ser más bien
“causa”. De eso me gusta hablar, de las causa-lidades.
Podría empezar a escribir sobre el destino, pero me aburre ese
monólogo tan repetido, lleno de contradicciones. Prefiero hablar de las causas
y dejar tranquilos a los que todavía creen el libre albedrío, mientras yo, creo
en un ser superior que me guía, que sabe de antemano que voy a decir y que voy
a elegir. Yo soy causa, de mi van a derivar muchas más consecuencias que se van
a convertir a su vez en causa. Nadie pasa inadvertido, todos tocamos lo que nos
rodea por el simple echo de estar vivos, lo afirmo.
¿Quién no se preguntó alguna vez como sería todo si no
existiéramos? ¿Cómo sería si yo no existiera? Estoy segura de que nada en mi
entorno sería tal y como lo conozco, yo transformé vidas con el solo hecho de
nacer. Entonces, ¿cómo podemos ir por ahí pensando que vivimos por vivir? Soy
causa y efecto. Mi existencia va a desembocar en miles de efectos más, hasta mi
muerte, ésta también va a tener su efecto. Por el momento, prefiero
concentrarme en la vida, en vivir lo mejor posible, con mis errores
–predestinados- para acarrear conmigo los mejores efectos posibles, para
cumplir lo mejor posible con mi causa.
