¿Qué estamos haciendo? Humanos. Inconformistas por naturaleza. Nada nos basta, nada es nunca suficiente, siempre queremos más y más. Está bien tener perspectivas de crecimiento, esperar o aspirar a lo mejor, porque eso nos ayuda a crecer y mejorarnos. Pero ¿qué pasa cuando esas "aspiraciónes" se nos van de las manos? Perdemos tanto tiempo quejándonos. Porque no tenemos esto, nos falta lo otro. Estamos tan preocupados que no vemos lo que sí tenemos.
Esto no es un libro de auto-ayuda, yo también me quejo y soy humana (a veces de más). Pero hay personas que me superan incluso a mi. Viven en una burbuja, donde todo es más y siempre se comparan con gente mejor. Como dicen las abuelas "Siempre va a haber alguien mejor que vos". Pero, también, siempre hay gente que está peor. Voy en el colectivo escuchando a una mina quejarse porque no le dieron un PLAN y ahora no va a poder comprarse MÁS zapatos. Sí, leyeron bien. Un plan del gobierno, para comprarse zapatos. No quiero entrar en cuestiones políticas ni causar revuelo, pero ¿cuantos casos como éste vemos todos los días?
Después escucho a una mujer quejarse de dolor de espalda. Parece que las pesas del gimnasio le hicieron mal. ¿De qué estamos hablando? De gente que tiene la posibilidad de acceder un gimnasio, de pagar todos los meses una cuota de $300 para ejercitarse, de una mina con un burbujitas en la cabeza que tiene la posibilidad de que sus padres le den plata todos los meses para comprar huevadas, ¡y se quejan! De esta clase de gente es de que yo me quejo.
Cada vez que estoy por quejarme, cada vez que voy a abrir la boca para decir que no puedo comprarme ropa, me acuerdo de ésta gente. Me acuerdo de lo que tanto aborrezco y a la gente que no me quiero parecer. Vivo en una de las provincias argentinas con los índices más altos de pobreza y desnutrición. Vivimos en un mundo donde todos los días gente muere de hambre y sed. Y nosotros acá, sentados en el aire acondicionado dándonos el lujo de quejarnos porque nuestro jefe es un pesado o nos dieron mucho para estudiar. Paremos la mano. Prendamos las luces. Paremos con tanta queja sin sentido.
Está bueno quejarse cuando es por una causa justa. Apoyo totalmente a los trabajadores que reclaman por un aumento en sus miserables salarios, pero no avalo a la gente que lleva la queja como una forma de vida.
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