miércoles, 11 de diciembre de 2013

Sui-Géneris: Necesito


Necesito.

Sol, solo eso necesito para estar bien. Al sol y a las estrellas.
Soy como un camaleón  -siempre adoptando los colores del cielo-
los días grises se funden y se confunden con mi humor.
Al viento, al él también lo necesito,
especialmente en esos días de verano de nunca acabar.
¿Ya dije que necesito a mis amigos?
Sí, ocupan el segundo lugar de la lista,
el primero lo ocupa mi mamá. Mi mamá y mi abuela.
Los abrazos de mi hermana, sin falta, sus abrazos y su risa.
También a mi perro, siempre firme, mi compañero peludo y fiel.
¿Como no necesitar la lluvia? ¿Cómo no necesitar la comodidad de mi hogar?
Necesito reír, así como necesito llorar y estar triste.
Necesito necesitar a alguien y necesito sentir que me necesitan.
Necesito amar, necesito que me amen,
necesito hablar, necesito que me escuchen y necesito aprender a escuchar más.
Necesito rodearme de buena gente, pero a veces necesito estar sola.
Necesito salir, necesito quedarme, necesito caerme para aprender.
Necesito paz, necesito ruido, necesito dormir y escribir.


"Necesito amor, necesito más, más libertad"
 Fabiana Cantilo
Una canción diferente.



lunes, 9 de diciembre de 2013

Pasajero.

Estoy en un momento de mi vida en el que mis amigos me dicen que fumo demasiado, en que el tengo fecha para dejar de fumar, y en el que fumar es la escusa perfecta para todo. Paso por un momento en el cual dormir de noche no es una opción, levantarme temprano no cruza por mi cabeza y estudiar me resulta un bajón. Estoy por circunstancias de la vida enojada con la vida y sobre todo con el amor. Porque me quita las ganas de seguir y mi ansiedad no me permite abandonar. Estoy en un momento en el cual no puedo dejar de pensar, donde mis mejores aliadas son las estrellas y mi peor enemiga soy yo. 
Atravieso una etapa en la cual quiero dejar atrás a la antigua yo y encontrarme con una mina renovada, sin vicios, sin dilemas, sin tantos problemas existenciales. En el momento en el que quiero dejar de intoxicarme y empezar a vivir más; estoy en un instante en el que muero por encontrar al amor de mi vida pero no dejo perfilar a nadie. Donde mi hombre cuasi-perfecto es mi mejor amigo y no me atrae nada. Donde mi mejor amiga no quiere verme y donde me replanteo mi futuro a no dar más. 
Camino por calles que ya no me resultan tan atractivas como antes, donde quiero encontrar mi pasión, donde quiero encontrarme a mi misma. Paso por arenas movedizas, por cemento fresco, por que se yo. 
Y lo único que quiero, lo único y verdadero, es encontrar un verdadero incentivo para levantarme, para seguir.

"No tengo ganas de seguir, pero tampoco tengo ganas de parar. Tendría que pensar que me está pasando, pero es que estoy cansado de pensar"- Intoxicados.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cabeza desocupada.

Soy una mina, y como buena mina que soy me encanta tener en quien pensar. Sí, leyeron bien, nada de corazón ocupado, es la cabeza. Tengo tanto que hacer, tanto en que ocuparme, pero aún así, necesito pensar en alguien. Y en este punto surge el problema.
El problema es que no tengo por quien hacerme problema y entonces entro en crisis. Me hago problema porque no tengo a nadie. Me desespero. Me digo “ya va a llegar” ¡pero no llega! Y entonces es cuando –por lo  general- tiendo a agarrarme del primero que se me cruce. En esta ocasión, no hay nadie nuevo merodeando y justo se digna a aparecer mi ex. PROBLEMA.
Si hay algo más triste que agarrarse del primero que cruce por miedo a estar sola, es volver a tu ex.
Después de todas las escenas que hice para dejarlo, después de todas las que me hizo, después de haberme demostrado abiertamente que siempre le chupé un huevo, aparece. Pasó un año y vino con pie de plomo, con la cola entre las patas, para ver como estaban los ánimos. Yo me había tomado cinco cervezas y lo recibí con risitas y la mejor onda, le volví a dar mi número y hablamos como dos amigos que no se ven hace un montón. Ya sé, soy una idiota. Perdón, pero es que nunca me olvidé de él. Y después de una charlita por whatsapp ya nos imaginé de novios, presentándolo a mi familia, comprándonos una casa y un perro.
Cuando se me pasó lo ebria y me puse nuevo la cabeza, me acordé de todo. De cómo era conmigo, de porqué me alejé de él y pude comprobar por mi misma, que no cambió nada. Entonces con toda mi fuerza de voluntad estoy tratando de no hablarle. Pero al mismo tiempo estoy esperando que él me hable. No quiero hablarle ni volver a estar con él por orgullo, pero me encantaría que vuelva arrastrándose, me pida para vernos y hacerle sufrir un poco. Lástima que eso no va a pasar. Voy a tener que buscar alguien más en quien pensar. 

martes, 3 de diciembre de 2013

Esperaba que llegue alguien que lograse cambiarme.
No llego nadie, y entonces cambié.